El Coyote, Chispita, Diego, o como les provoque. El menos ingenioso para escribir (todos mis escritos tienen que pasar por revisión previa de Titi, Dani y Ricardo. Sí, da pena, lo sé, pero ¿qué se hace?). El más acontecido del grupo, con el record de tiempo en panamá (año y medio).
Bueno, ¿por dónde empiezo? Ya me prohibieron escribir de las cosas que me pasaron antes de que conociera a esta horda de locos que entró en mi vida hace unos meses, sin importarles que yo sea como el coyote y todo me salga mal (creo que nací en la fábrica ACME). Es más, deberían dejarme contarles cómo me metieron preso y pasé dos días en la cárcel con mis grandes compañeros de celda, solicitados por: asesinato en primer grado, violaciones, narcotráfico y robo a mano armada (no dormí, ni me bañé y ni siquiera hice mis necesidad fisiológica durante dos días). Todo esto por manejar despistado (como si estos coños de madre manejaran buenísimo) y bueno, porque mi pasaporte estaba en Migración. A diferencia de Titi, yo no quería estar ilegal, pero bueno, esto no viene al caso en este momento.
Ahora cómo conocí a la gente. Mmmm… No me acuerdo muy bien, pero sé que todo comenzó por Titi hace ya más de un año cuando ella, su hermano y yo coincidimos en Panamá (sí, el que quedó en lista 2 de la Metro), nuestros padres se habían conocido ya en una marcha aquí en Panamá cuando nuestro Canciller estaba de paso. Unos meses después nos encontramos todos en Aliss (una tienda) una tarde lluviosa (posiblemente era lluviosa porque aquí llueve hasta decir basta). Resulta que uno de los hijos de ese señor que mis papás estaban saludando era Pitillo, el coño de madre ese que se robó los tickets en el MUN del colegio y me hizo pasar unas buenas arrecheras. También jugábamos en el mismo equipo de fútbol hasta que agarramos el vicio y los pulmones se jodieron (pero qué coño, de algo hay que morirse y como yo soy el coyote seguro va a ser cáncer pulmonar, si es que no es por un accidente primero) y ahí Titi y yo nos hicimos muy buenos amigos. Pero como todo lo bueno, no duró mucho. Para mi desgracia: se fueron otra vez a Venezuela y me quedé un año solo, conviviendo con cangrejos y bueno, qué les puedo decir. Yo iba por ese camino, pero justo en el último momento, cuando ya estaba casi todo perdido, llegó Titi de vuelta a Panamá, dispuesta a quedarse y caerme a coñazos por cada palabra cangrejística que dijera y cada error que cometiera.
Comenzó la universidad y me contó que tenía dos amigas nuevas (Gene y Dani) y me las presentó. Gene me pareció un gafita y Dani un cero a la izquierda, pero ¿qué les puedo decir? ya casi era un cangrejo y esas eran mis reacciones como tal; después apareció Ricardo, con una pinta de malandro y su ego al máximo (Ricardo recuerda: no estamos en Canadá, estamos en Panamá, aquí hacen 35° C las únicas cosas parecidas entre cada país son la n y las tres vocales en el nombre de resto, puede llegar a haber hasta 100°c de diferencia entre uno y el otro) malandro siempre…. A Will no sé cuando lo conocí (pero a su hermana sí y esta buena) tranquilo Will no me voy a meter con ella. Jessa sí era pana, pero no me paraba mucha bola así que yo tampoco. Era la única otra venezolana a parte de mi en esa universidad desde un principio (para ese entonces de soledad mientras Titi se divertía lanzándole piedras a los PM y yo estaba aquí de brazos cruzados viendo Globovisión por internet en clase). A Ale, un día me lo encuentro aquí en Panamá y resulta ser que el gran carajo es amigo mío desde hace como 10 años y yo no sabía que su novia era Jessa. Qué buenos amigos somos, ¿no?.
Bueno señores así concluye el cómo conocí esta gente y por ende cómo llegue a escribir aquí. Ya les dije al principio yo soy el menos ingenioso para escribir así pues que termino por hoy, porque tengo que guardar mis desventuras para otros días porque si no como los hago reír y llorar o simplemente decir “sí, definitivamente este es el menos ingenioso y escribe bien mal”, pero entre gustos y colores supongo que habrá alguien a quien le gusten mis estupideces, sin más, me despido hasta otro día que me dejen escribirles.
- Diego Chispita Coyote M.
