The Begining…
Todo empezó con la ropa de la tintorería. Mi papá, ya sea por comodidad o cualquier otra razón, decidió que era mejor mandar a lavar la ropa que comprar una lavadora y tener que hacerlo él mismo, así que la ropa de esta casa se manda a lavar a la tintorería. Un día cualquiera, cuando voy a buscar la ropa, me dicen que se metieron a robar y se llevaron nuestra ropa. Hasta risa me dio en el momento, pero it was all downhill from there.
Después de resolver el tema de la ropa, fui a llevarle unos papeles a los abogados para ver si, finalmente, legalizaba mi existencia en Panamá (de todos los lugares para vivir ilegalmente, lo se). Por supuesto, había llevado todo lo que necesitaba menos lo más importante: el pasaporte. “Bueno, la casa no está lejos, vamos a buscar el pasaporte”. Llegando a la casa, un motorizado me trató de pasar por el lado de la entrada del edificio, craso error. Menos mal que yo acababa de frenar para entrar gracias al gran hueco destructor de carros separa la calle de mi estacionamiento, pero igual el motorizado toca mi carro, pierde el balance y se cae un metro más allá. No harm, no foul… había testigos de que no era mi culpa y al motorizado no le había pasado nada, además era un señor decente, cada quien siguió su camino. Busco el pasaporte, se lo llevo a los abogados y me voy al gimnasio. Cansada, relajada, y con todos los acontecimientos del día olvidados, me encamino a la casa… Oops! 5 de la tarde… una hora para un camino de 10 minutos y cuando estoy otra vez en el punto donde horas antes había tenido el encuentro con el motorizado mi papá me pide que lo vaya a buscar al trabajo. Yo, que nací con el GPS atrofiado, y además no había ido nunca manejando para allá me encamino a buscarlo. La primera parte del camino me la sabía, pero por supuesto eventualmente me pelé, agarrando la autopista en sentido contrario y terminando en un barrio petareño-panameño de noche, desubicada, ilegal, indocumentada. En lo que puedo doy una vuelta en U y me meto en un estacionamiento… en frente tenía una casa de empeño. Me bajo del carro con 2 misiones: 1. saber donde cazzo estoy, 2. encontrar el camino de regreso. Entro a la casa de empeño y pregunto dónde estoy, “en una casa de empeño” me responden muy amablemente (eh.. NOT) pongo la mejor sonrisa hipócrita que consigo y digo bueno, eso es evidente, lo que quiero saber es mi ubicación geográfica (la respuesta es que efectivamente, estoy en el barrio petareño) y pido direcciones hacia la oficina de mi papá.. si, tenía que ir al otro lado de la ciudad, mala mía y de mi GPS atrofiado. Ya con mi papá, regreso a la casa y me voy a dormir. El sol brillará mañana…
Uno no es suficiente
Ese fin de semana me invita N a rumbear con unos amigos brasileros de ella, ya los conocía, son simpáticos, son divertidos, vamos a rumbear =). No lo pensé dos veces, además era la celebración de su cumple, más razón para ir. De salida, mi papá me pide que tenga cuidado con los policías porque están haciendo redadas y yo estoy indocumentada. “Tranquilo papi, yo tengo cuidado” (además, esas cosas no me pasan a mí… Error: no me pasaban hasta el infame día de la tintorería). Vamos a un local tipo tranquilo y unos tequilas después, el grupo decide moverse a la discoteca de al lado, fine by me. Los dos locales estaban separados por una calle. Cruzamos la calle, estamos a punto de pisar la escalera que lleva a la discoteca cuando nos llama la policía y pide documentos, (oops!... I did it again). Tratando de salirme con la mía, saco mi cédula venezolana, y no sirve de nada. La labia tampoco sirve de nada, N tampoco tenía papeles y uno de los brasileros dice que él tampoco para no dejarnos solas (awww, que lindo). Los policías nos guían a los 3 hacia una calle oscura, nos señalan un autobús, y nos piden que nos montemos en él, ¡sueña, pana, sueña que me vas a hacer montarme ahí!, creo que es hora de llamar a papi para que me saque del peo y me diga “Te lo dije”, pero entre la llamada y la llegada… otro de los brasileros nos saca del problema, nunca supe qué hizo, creo que jamás lo sabré, pero estoy eternamente agradecida.
Uno gracioso
Cuando finalmente tengo papeles, tengo que sacarme la licencia de aquí, porque la venezolana no me sirve. Llego a la institución correspondiente, con todos los papeles que me habían dicho que necesitaba (incluyendo un examen de tipo de sangre, en vez de sólo preguntártelo, como si alguien fuera a mentir acerca de eso: “en caso de un accidente, si necesito sangre, yo que soy O positivo quiero que me pongan cualquier otro tipo de sangre que mi cuerpo va a rechazar, si, claro…) llego al estacionamiento, está full, tengo que buscar otro sitio para estacionar… primero tengo que ver cómo salir de aquí porque me metí en sentido contrario, tengo que retroceder en mi pequeño diablo rojo, también llamado el tractorcito, hacer milagros para ver qué tengo atrás.. casi choco, muy divertido habría sido chocar en el estacionamiento de la autoridad de tránsito y después pedir una licencia, habría sido divertido verles las caras, pero no pasó nada… fui, conseguí donde estacionar, espero 20 minutos a que me atiendan para que me digan que me falta un papel… era de esperarse a estas alturas, ¿no? La licencia será para mañana...
A todas estas…
Dani: niña, de verdad estás salada, necesitas cariaquito morado
Yo: si, me lo tienes que regalar para que haga efecto
Dani: Cuando vaya a Caracas te prometo que te lo busco
Yo: problema resuelto, espero aguantar hasta que regreses
(Efectivamente, Diciembre pasó sin muchos por menores, sólo un par de cauchos espichados, sin embargo, Dani en Caracas hace varios intentos de comprarme el cariaquito morado peeeeero… la bruja de chacao estaba de vacaciones. Are you serious!?
The Cherry on Top
No hay, joven
No se puede esperar menos de la niña que está tan salada que cuando le van a comprar un jabón de cariaquito morado, la bruja está de vacaciones. Story of my life, ¿qué se hace? (pregunta retórica, evidentemente… ya que la solución era el cariaquito). Definitivamente, hay cosas que por más insignificantes que sean sólo le pasan a estos algunos entre los que estoy yo, no es todos los días que vas a un centro de postres de Mc. Donald’s porque tienes EL antojo de helado, y cuando pides el dichoso helado, distraidamente buscando la cartera para pagar, te responden que… ¡NO HAY HELADO! Lo único que vende el centro de postres es helado y no tienen helado, ¡NO TIENEN HELADO!, ¿cómo no van a tener helado?, no pego una. Realmente, un chiste para el opening act de Jerry Seinfeild, cortesía de yours truly. Inmediatamente le escribo a Dani para que se ría de mi.
K...
5 comentarios:
Nadie nunca fue tan salada y se divirtió tanto haciéndolo.
Tienes que hacer las hacer una parte dos. Crónicas de Kystina: el pequeño diablo rojo, el blackberry y el chorrillo
Dani
jajaja I will darling, I will... tengo que acordarme primero de todos los momentos salados... y son muchos!
K...
jejejej de quien es el blog de la sirenita?? comiquisimo!! bueno no estaria mal pensar que eres la sirenita si vives rodeada de cangrejos!! jejeje
anonimo fresa!
Salado como Charlie Brown! De eso hay tela bastante que cortar! Gracias por agregarme a la lista de blogs que sigues.
Toto.-
verga dude en verdad tienes que meterte dos tarroncitos de azucar en el bolsillo, y vemos si te endulzas un poco XD y vamos hacer de esto algo divertido por ahi vendran mis anecdotas y ya veremos que pasa jajaja el peo es que yo no tengo cura como coyote eso solo se arregla con el traspaso de titulo y no creo que nadie los quiera jajajaja
Diego
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