febrero 14, 2009

Hasta pronto, Coca cola de mi Cuba libre

Una de las pocas cosas en las que realmente apesto es, sin duda alguna, esta cuestión de las despedidas. Porque en primer lugar, nunca sé que decir.

Si tuviera la habilidad de hacerte llorar mientras lees mis líneas lo haría, creeme que sí. Te díria, por ejemplo que soy muy afortunada por haberme tropezado contigo y que jamás pense que iba a poder encontrar en ti a la persona que sé que ahora, puedo contar en mi selecta (sí, selecta) lista de amigos. Pero no soy buena con esas cosas. Yo soy buena haciendo listas, so:

Porque te ríes de las desgracias ajenas
Porque te ríes de tus propias desgracias
Porque podemos hablar perfectamente intercambiando miradas
por la rasca de risa
por delante y por detrás
por la mañana en la que el pequeño diablo rojo no subió la colina en casa de dude
porque arderemos en el infierno
porque aprendiste a llegar a mi casa cuando ya tenías el pasaje de regreso comprado
por tu obsesión por los zapatos
porque calzas una talla más que yo y no pude ponerme ninguno
por tus "a que no adivinas que"
por ser el coleto del Perla Negra
por el cariaquito morado que no te pude conseguir
por sufrir conmigo en la USMA
por ser mi productora
porque volveremos a hacer The Question
por tener la misma dosis romantica que yo
por vivir tu despedida en la playa desde mi lado del charco
Por "Ahómbrate, golfa"

Porque Caracas no sabe lo que tiene, pero Panamá sabe lo que pierde.

Por eso te amo amiga, gracias por todo.

Es en serio perra.

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